¡Ya estamos en Tumbes! Comenzó la gira
Tuvimos suerte. Según pronóstico del Senamhi las lluvias torrenciales anegarían la fronteriza Tumbes. Y como el agua y el cine al aire libre no son muy compatibles nos preocupamos. Pero se equivocaron. El sofocante calor, los ávidos zancudos y la ciudad al completo nos recibieron con los brazos abiertos. Y con la ilusión de retomar de nuevo el trabajo con la gente tras el periodo limeño comenzamos a montar los equipos. ¡Era nuestra primera función de esta nueva parte de la gira! Y la magia del cine nos acompañaba.
Cuanto más caía el sol más crecía la curiosidad de los presentes. Sobre todo la de los niños, muchos de los cuales nunca habían visto películas en una pantalla gigante. “Mi mamá sí iba, cuando yo estaba dentro de ella, antes de que yo naciera”, nos cuenta con convicción Julio, de 6 años, cuando le preguntamos si es alguna vez ha ido al cine. No es el único de los presentes, ni mucho menos, para el que es la primera vez. En Tumbes no hay cine. Bueno, sí lo hay, pero está cerrado. La causa es difícil de precisar. Hay quien relata que la explosión de un polvorín militar, hace ya algunos años, dañó la estructura de su edificio. Otros cuentan que su clausura se debió a problemas de impagos de arbitrios. Sea como fuere lo cierto es que el llamado “Cine Teatro Tumbes” duerme a la espera de los justos. Y la gente, sobre todo los más mayores, lo echan de menos.
Hoy, mientras esperamos con deseo que se levante la veda del cangrejo (la de las conchas negras ya no la pillamos), ya estamos preparando la función de Zarumilla, última parada en Perú antes de cruzar la frontera hacia Ecuador. En nuestra mochila, además del cine del continente, llevamos una creación muy especial. Los mini documentales que en Galilea, en noviembre del año pasado, hicieron los adolescentes ashuar, awajún y wampís del taller “Historias cotidianas de integración”. Los mismos que nos acompañarán durante todo el viaje y que serán proyectados en pantalla gigante en Tiwinza, última parada de nuestra gira y lugar de reencuentro de estos jóvenes realizadores de los dos lados de una frontera que no sienten como tal. Pero para eso aún falta toooodo el mes de marzo… ¡Esto acaba de comenzar!








Es muy bonita la labor que estais desempeñando, os sigo los pasos desde España, viaje hará un par de años al peru y me llevé un trocito en mi corazón. Y desde entonces tengo la necesidad de saber y de ver un poco más de vuestra cultura, un poco más de vuestros paisajes, un poco más del anhelo que vivo desde aqui y debo alimentar a traves de vosotros. Las risas de los niños, vuestro lenguaje tan cariñoso y cercano, la humildad que se refleja la población, … Un saludo para todos y muchas gracias.